
Miento si digo que la navidad no me gusta.
Pero no sé porqué todas las navidades mantengo la misma mentira.
La navidad no me gusta.
Fui a un concierto en la Catedral de Saint Paul, una coral navideña. Unos tipos leyendo versiculos bíblicos pautado luego con villancicos y música navideña.
Orquesta, coro, organista...
No falto el inebitable Ginger Bells.
Flipé sobre todo cuando los speakers (lectores), actores reputados de teatro, representaron una parodia de gente de la más diversa índole, desde una prostitutas a un borracho pidiendo sus deseos, legítimos deseos, para el nuevo año.
La gente rió.
Y ha sido una de las experiencias más sobrecogedoramente inusuales que he tenido en mi vida. Ver a unas tres mil personas riendo dentro de una Iglesia, en este caso catedral.
Las risas suenan distinto dentro de una iglesia.
Suenan bien...
Este video se lo dedico, no podía ser de otra forma, a Jose Mari... del cual sé que canta en corales pero al que todavía no he tenido el gusto de ver (sobre todo porque en Muga de Sayago tras unas fiestas la cama siempre es mejor aliada que una iglesia)
Fui distinto, en definitiva.