sábado, 6 de noviembre de 2010

Acabo de dejar este comentario...

...en el blog del amigo Jorge.

"Illo, te felicito, no sólo la entrada es la hostia en lo escrito, además el PEAZO!!! video este de los cohones que te has montado. Me has hecho hasta resoplar. MUY BUENO, te superas. Y ya basta de tanto piropo, que todavía no es perfecto, jajajja.

Un abrazo colgao".




See the video, up.

viernes, 5 de noviembre de 2010

24 enlaces.



Dos son los años que llevamos en Londres.

Y con el viaje a Londres comenzó su andanza este blog.

Es harto dificil evaluar estos 24 meses, y además, es harto típico hacerlo en efemérides como esta.

Así que no voy a evaluar nada.

Quizás simplemente decir que ha valido la pena y que lo está valiendo.

"En Londres lo primero que hice fue roncar, y tuvieron que aguantarme sólo alguno desayunos ya que pronto volví a mi mismidad como búho, posamos para fotos e intentamos comprar tabaco de liar, tuvimos nuestros primeros problemas con las traducciones, y nos hicieron mucha gracia las paradas de bus, uno intentó aprender inglés cuando no se entretenía cantando viejas series infantiles, hizo turismo y quedó impresionado, y visitó muchos pubs en los que puso incluso su vida en peligro. A veces uno andó solo, y otras dejó escapar a una bonita chica. Vivimos anécdotas en la puerta de una panadería e intentamos lanzar nuestra carrera hacia el estrellato. En Londres tuve bonitas coincidencias, me visitó mi hermana, y muchos amigos a los que siempre llevé a Brick Lane. Mis padres vinieron y yo de vez en cuando me dejé caer por una fantástica isla. Cociné para un japonés, anduve por muchos sitios vacios, y viví muchas despedidas. Hasta en Londres, un día, degusté comida catalana en un mercadillo. Pero lo que más hice en esta ciudad de nueve millones de habitantes fue sentirme rodeado de unos pocos buenos amigos"

Un abrazo a todos los que, de alguna manera, habéis atravesado en estos dos años mi vida.

PD: soy consciente de que esta entrada es infumable, jajajajaja, 24 enlaces es mucha tela. En realidad ha sido un ejercicio de nostalgia, pasame dos horitas repasando estos dos años a través de este espacio.

I've been in London for two years. Great!!! And because the day that we got London is the same day that Bonfire Night, we have the privilege to celebrate our anniversary with some free fireworks.

domingo, 31 de octubre de 2010

Retratos en una noche de Halloween.

Retrato de la peña.
Portrait of the gang.



Retrato de la anfitriona.
Portrait of the host.




Retrato de vampira sin cara.
Portrait of faceless vampire




Retrato de Pelosio.
Portrait of Pelosio.



Retrato de una chica detrás de una rueda de bicicleta.
Portrait of a girl behind a bicycle wheel.



Retrato de un latin lover.
Portrait of latin lover.



Retrato de una bruja sin cara.
Portrait of faceless witch




Retrato de vampiro atacando.
Portrait of a vampire attack




Retrato de un tipo iluminado que cumplía años.
Portrait of an enlightened man who was his birthday.




Retrato de un rapero.
Portrait of a nice gansta.



Retrato del boxeador después de la pelea.
Portrait of a boxer after a fight.



Retrato de un bebé estampado en un bote de talco.
Portrait of a baby from a bottle of talcum powder.



Retrato de la última bebida (un licor Húngaro)
Portrait of the last drink (Hungarian liquor)



Retrato del dueño de la botella de la última bebida (un húngaro)
Portrait of the owner of the last drink bottle (a Hungarian guy)



Retrato de unas piernas.
Portrait of legs.

sábado, 30 de octubre de 2010

Halloween en London debe ser...

...una obsesión

Por que tú vas caminando por la calle y ves un colón y cuando llegas al final de la misma, bueno al principio, ves a un segurata-armario-empotrado-de-dos-metros organizando el paso y vituperando a todo aquel impaciente que quisera entrar antes a...

una tienda de disfraces!!!



Nada, que hay había unas doscientas personas esperando para alquilar su traje de calabaza, vampiro, Jack el Destripador, Momia, Frankestein o cualquier fantoche que se precie.

Donde quedó eso de que con papel, tijeras, cuerda, algo de tela, fixo y cinta aislante, te apañabas un traje a lo Guerra de las Galaxias que ni pa qué.

No sé, a mi me da que eso de rentar un disfraz tiene algo de impostura, es feo y bordeando la fullería. Pero la vida ya me enseñó a que no puedo decir que "yo nunca alquilaré un traje" porque de seguro que alguna vez lo haré, y si no por si acaso.

In London people become crazy in Halloween. Look that queue, just to rent a costume. I don´t like dressing up, but if I have to do it I prefer make the custome by myself.

viernes, 29 de octubre de 2010

Los dias de piernas izquierdas mejor no te topes con un abrigo de "baby cachemir"



Uno a veces se levanta con la pierna izquierda. Otras donde uno parece que tiene siete piernas, o mejor trece, y se levanta con todas ellas juntas.

Aparte de levantarte tarde y tener que correr como un poseso y llegar a la estación donde enlazan las lineas de metro y el metro que tienes que coger pues ese dia no funciona (cómo no, la Distric Line, que falla más que una escopetilla de feria) y sales fuera buscando desesperadamente un autobús y te equivocas de autobús y te bajas y corres y coges el autobús correcto y te das cuenta de que se te ha pasado afeitarte y que la superjefa está en el curro y tienes que ir afeitado sí o sí y llegas con el tiempo justo para comprar en el Booths loción de afeitar y maquinillas desechables por 3,79 libras, esperando una supercola que justo la que por fín sólo hay delante de tí paga céntimo a céntimo y se le cae la bolsa y la dependienta sale para ayudarla y todo el rollo que os podéis imaginar para que el tiempo corriera y corriera y llegas al puto staff room y justo hay alguien en el cuarto de baño y tienes que aporrear la puerta y al final consigues afeitarte pero te cortas, como no, te cortas, y ahora no hay papel higiénico para ponerte trocitos en las heridas y sales por el papel y lo encuentras y te lo pones y esperas que la sangre se seque y por fin bajas (sólo tres minutos tarde y sudando claro) y te pones a currar y en uno de los infortunados lances y peligros que siempre corre un camarero le derramas la spicy sauce en un abrigo de "baby cachemir" que dice el pavo que le ha costado tres mil libras. Limpias con tónica el abrigo y resulta que el apestoso olor a pie de la susodicha salsa no se quita y entonces se planta una espada de Damocles sobre tu cabeza, porque le tienes que decir que vaya a la tintorería y que pase la factura, factura que si al pavo le da por traer la tendré que pagar yo, así que mañana, pasado, o en una semana es probable que me tenga que hacer cargo de una factura de una tintorería pija para quitar el apestoso olor a pie del abrigo de baby cachemir. Otra cosa que me apunto si fuera Dictador del Universo: prohibir los abrigos de baby cachemir de tres mil libras, ir con un abrigo de esos es un peligro, cojones.

¿Pueden pasar más cosas?

Desde luego.

Un cliente te pega un grito delante de la superjefa por la que has corrido la odisea del afeitado reclamando su chicken teriyaqui que dijo haber pedido veinte minutos antes y del que yo no tengo ninguna noticia. Al final el tio se come su chicken, por cierto, un tipo al que le tuve que cambiar tres veces el arroz porque me dijo que estaba muy seco y que él entendía de arroz. ¿Pero que clase de freaki te dice, "hey chaval, ojo, que yo sé de lo que estoy hablando, que yo entiendo de arroz y este está seco"? Coño, pues compráte un spray y lo pulverizas con agua, cojones. Al final paga su cuenta de 35 libras y deja una propina de siete. Quizás mala conciencia. Y como esa, quizás de menos magnitud, se suceden treinta y siete situaciones más de lo mismo y que sería ya demasiado relatar. Vaya, uno de esos días de trabajo donde te gustaría tener un kalashnikov y hacer un par de ráfagas de tiros, pero que de seguro que si lo tuvieras, nada más apretar el gatillo te volarías el pie. Y cuando tengo cinco mintuos por fín, para irme por la puerta de atrás a fumar un cigarro y a respirar aire fresco y que las pulsaciones se calmen me encuentro con el Arthur que me empieza a dar la murga para que le diga como se dice en español "I like your smile". Ya sé, le podría haber dicho, Arthur, colega, no es momento. Pero el Arthur es un cacho pan y yo supongo que lo seré también y ahí que hemos estados tres minutos diciendonos mutuamente "Me gusta tu sonrisa" "Me gusta tu sonrisa" "Me gusta tu sonrisa" uno con acento de sargento lituano y otro con el sevillano que alguno conocéis. Se me olvidó preguntarle al Arthur para que cojones quería saber eso, aunque tengo fundadas sospechas. Total que ya me tengo que volver para adentro y en el primer té que pongo tras el break va y me quemo con agua hirviendo.

¿Pueden pasar más cosas?

Sí.

Una siesta interrumpida, tres mesas remolonas al cierre, el autobús justo que se va en tus narices, etc, etc, etc.

Todavía estoy riéndome de mí mismo. En el fondo los días así tienen su punto divertido.

En casa por fin el Yogan. Un amigo francés que compartió la etapa Ealing y que hace escala en nuestra cobacha de Hammersmith en su camino hacia Islandia. Me relató con mapa en mano de su flipante viaje bordeando la isla y de las millones de experiencas que vivió que le hacen respetar esa manía de los islandeses de creer en duentes, hadas y gnomos; de sus planes para hacer una residencia artística en Reikiavik y tirar millones de fotos y de pasarse dos meses trabajando en una granja en medio de ningún lugar, simplemente para escuchar el silencio de la tundra y rodearse de naturaleza. Espero que no sea de arroz, la granja digo.

También me dijo algo que me va a servir para cerrar esta entrada. Es Islandia tienen un dicho:

"no hay problemas, sino soluciones".

Me animó por un momento, hasta que... ¿Os imaginaís cuál va a ser la solución del amigo del abrigo del baby cachemir no?

jajajajajajaja.

Por cierto, la peazo foto que encabeza este vomitón de palabras es del amigo Yogan. Guapa eh?

Today It was that kind of days that you want to forget. At least I was with Yogan, a French friend, amazing photographer, who is spending one night with us in his way to Iceland. Pic above is from him. It is cool, isn´t it?

jueves, 28 de octubre de 2010

Un hombre sin pasado.




Caminando por Helsinki y siendo sorprendido por la cantidad de restaruantes de tapas y españolidad que fui viendo por allí, desde una pegatina de un Toro Osborne en un reloj callejero hasta una furgoneta en la que literalmente podías leer serigrafiado "El naturalista, caminar por la vida" -cuál era el negocio de esa furgoneta, ni puta idea, pero el slogan estaba escrita en perfecto castellano-, pues pensé hacer una entrada posteando todas esas foto que fui recolectando con cualquier cosa que tuviera que ver con lo ibérico.

Pero ya subi una entrada con muchas fotos y pasando, vaya. Así que he cambiado de opinión. Y esta va a ser otra entrada. La entrada de "un hombre sin pasado"


"Un hombre sin pasado"
es una película de Aki Kaurismaki que vi en el Festival de Cine Europeo de Sevilla cuando disfrutaba como un enano viendo cuatro o cinco movies al día.

La película está bien y es curioso como retrata a la sociedad Finlandesa, sociedad que he tenido la oportunidad tangencialmente de conocer. Digo tangencial porque con el único especimen autóctono con el que tomé contacto está casado con una gallega de nombre Ruth, fue un rasta, hacía surf y habla perfectamente castellano. Así que aunque cien por cien finlandés, me da a mi que el amigo es casi ya más español. Por cierto, Ruth tiene un blog, y he de decir que fue una tarde muy simpática la que compartimos con ellos en el Bar 9, cenando luego en el Rafia y culminándola luego con vodkas en un tugurio Heavy donde sonó un par de veces Bon Jovi (puajjjjj).

Lo que quería comentar es lo jodidamente parecido que me resultó la sociedad finalndesa y los finlandeses a las películas de los Kaurismaki (vamos, a las dos o tres que he visto de ellos). Yo siempre estas cosas las achaco a lo que podríamos llamar el "defecto lente" que no es lo mismo que "el síndrome de los cristales estresados" (esto último, lo siento, es un chiste privado entre el Dani y yo). El defecto lente lo voy a explicar con Almodóvar. Cualquier notas extrangero que vea una peli de Almodovar podría concluir si se pasase una semanita en Madrid, que los españoles estamos muy bien retratados en sus historias. Cosa a la que yo me opongo diametralmente. Lo mismo de Amodeo o Rodriguez con la sociedad Andaluza (si eso existe). Es porque esos extranjeros/turistas ven la realidad con una lente, la lente del foráneo que solo pasa una semana inmerso en una cultura nueva y que encima tiene como referencia clichés provenientes de cine. Esa lente, obviamente, está deformada y solo apura/apunta la superficie de la realidad. Así mismo me sentí yo, dando voltios por la capital de imperio del frío, porque los finlandeses con su quietud, sus caras cuadradas, su pelo medio largo y medio rubio, sus sonrisas tímidas, y toda su inquietante contención me resultaban peculiarmente familiares gracias a las pelis de Mika y Aki (Kaurismaki). Pero fijo que Finlandia es mucho más. Como ese matrimonio entre una Gallega que diseña joyas y un finlandés que ya no tiene olas que montar.

Por otra parte Helsinki me ha hechizado e intriago a la par. Desde el diseño que rezuma en todas partes a la "Casa Filandia" de Alvar Aalto que de noche, iluminada y a lo lejos, parece ser una construcción algodonada, sin esquinas ni lineas rectas y que a plena luz del día se transforma en una muralla blanca de polígonos regulares. Magia y lírica a la par. Así como los cientos de peluquerías que jalonan cada calle, todas con su propia personalidad y estilo. Si en Finlandia dicen que hay una sauna por persona, me atrevo a apostar que hay una peluquería por casa. Y no quiero ni contar la extravancia de los finlandeses/as con los pelados, que ni aquí en Londres vaya. El idioma, tan extraño y ajeno, los tranvías, pisar las hojas caídas porque es otoño y existen las estaciones, el suburbio de Kalio y aquel garito con el colgado que nos confesaba que su mujer era demasiado masculina, el complejo Andorra donde jugué unos billares y el Finlandia, un vodka muy digestivo, del que me traje una botella para degustar mis recuerdos.

Un sitio en el que me apetecería vivir si no se pasasen medio año bajo cero.

Y bueno, como este post empezó con la amputada intención de colgar fotos sobre España en Helsinki, he allí -al principio- la que yo creo más graciosa de todas las que hice.

Plantados, Sancho Panza y el "Ingenioso hidalgo Don Qujiote" sin yelmo de Mambrino, en medio de una libreria finlandesa. Porque como en la película "Un hombre sin pasado" el Quijote renunció al suyo, para aventurarse en el desasosiego de su locura, el Quijote también es un hombre sin pasado, lo cercena para vivir sus sueños, un sueño revestido de espejismo y anacronicidad (¿existe esta palabra?). Porque al final da igual, Helsinki, Madrid, Sevilla o Pekín, al final hay arquetipos que siempre se repiten.

Yo, claro está, caminando por Helsinki, daba mucho más la talla del Sancho (sobre todo por las palizas que me di a comer carne de Reno y salchichas de Alce)

martes, 26 de octubre de 2010

Gracias, guapa.

Hay una mosca por la habitación, dibuja sombras zigzageantes. Mañana trabajo. Fumo.

Voy a hablar de la amistad.

Quizás sean los silencios cuando ya no son incómodos, o una cartografía de experiencias comunes que se relatan en diferido y esa especie de cosquilleo nostálgico que te cala cuando los recuerdos, que se tiñen de azúl, te rememoran; puede que sea un lodazal de risas, besos, abrazos, guiños... complicidades. La amistad a veces es un hombro, unos oídos, un consejo. Un estar ahí y también un saber no estar. Cazar una mirada al vuelo, o un gesto, e interpretarlo en todos sus recovecos. Es cuando tú dices "yo", con todas tus sombras y miedos. Es un espejo en el que no puedes aparentar, ni quieres hacerlo. La amistad se teje con códigos inaudibles para los demás y con destellos que nadie más que dos pueden descifrar. Es sentir como tuyos las alegrías y fracasos, las frustaciones y esperanzas, es aguantar las chorradas y amortiguar los golpes. Un pulso subterráneo que transgrede el tiempo y que no entiende de distancias, seas éstas cuales sean. Amistad es tener aún muchas cosas pendientes.

Es decir adiós en un aeropuerto y esperar en el horizonte de nuevo el momento del "hola", es levantarte a las cinco de la mañana y preguntarte si estás bien, es pelearse por llevar un paraguas, o por quitar el cable de portatil y apargarlo de pronto, es inflar un colchón de aire, es ayudar a terminar una columna o a que te inviten a una sopa en un viejo mercado, es compartir confidencias con un par de cafés y preguntarle al otro por qué se quedó tan serio, o responder mil veces al impertinente "¿cuánto queda?", amistad es caminar diciendo que todo sería más bonito con nieve o escuchar "Love will tear us apart" y aguantar a un pesado proclamándola como la mejor canción del mundo.

No sé lo que es la amistad. Es una palabra demasiado grande y opaca. Tampoco me interesa saberlo. La vivo.

Esa es mi suerte.

Amistad es ella.



I have written a lot of cheesy words to say something very simple: She is my friend.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Un paraguas en Wanha Kauppahalli



Wanha Kauppahalli es un viejo mercado de abastos en Helsinki.

Cuando volvimos a la mesa, con aún los dos platos de sopa sin retirar, comprobamos que el paraguas con el que esa mañana habíamos salido ya no estaba. Eso o lo habíamos dejado olvidado en algún otro lugar.

Entonces un Finlandes con bigote tipo león marino nos alentó a que cogiéramos otro, que colgaba olvidado en el perchero desde hacia horas. Nosotros nos miramos dubitativos, sin querer apropiarnos de algo que no era nuestro. Entonces el Finlandés dijo:

-Alguién cogió vuestro paraguas. Ahora vosotros cogéis éste. Así es la vida.

Estoy de acuerdo: la vida son paraguas que olvidamos y paraguas que cojemos.

We lost a umbrella in a Market and then we got a umbrella in a Market and after then, we found a kind of sense of the life.