miércoles, 19 de marzo de 2014

Día del Padre




Parece ser que lo del día del padre en San José, padrastro de Jesús, fue idea de una maestra, y en los años cincuenta Galerías Preciados impulsó el concepto con anuncios en gacetillas y radio. De entonces hasta hoy, donde he recibido una felicitación digital en la que una foto recortada del careto de un servidor se le ha puesto a un rapero moviendo el esqueleto y una lamparita minúscula para que cuando a la noche me de por leer en la cama no toque demasiado los huevos

Sì, este año es mi primer día del padre. Llevo más o menos unos cuatro meses siéndolos. Y he de decir que esto es la ostia en verso.

Orión, al que veis en la foto, ha aprendido a sacar la lengua a su antojo, así que ahora se tira medio día con el trajín de lengua fuera, lengua dentro. Es un tópico decirlo, pero es que es tan verdad como una catedral: cada día aprendes algo nuevo. Tú y él.

Es increíble como te cambia la vida cuando un bichejo de no más de ocho quilos berrea porque ya pasa del carrito y prefiere ir en tus brazos, o de repente suelta una "shitstorm" que te hace gastar medio paquete de toallitas, o le da por robarte las llaves y metérsela en la boca o se cubre la cara con su pañuelo favorito porque eso le ayuda a dormir.

Y ahí estamos los dos, creciendo.

Hoy hacemos tour por la isla, que tenemos visita, y ya veremos con qué diablura nos sorprende.

Un saludo a ustedes, padres, por el aventura más bonita y difícil de todas.

Feliz día de San José.


viernes, 28 de febrero de 2014

Nuestro día.




"Nos sacaron a todos al patio. Sobraba pan al que untarle con ese elixir de la tierra y añadiéndole una pizca de azúcar invitábamos a nuestros golosos paladares. Al fin nos dispusimos en fila -supongo- y cantamos lo que habíamos estado practicando durante toda la semana:


"La bandera blanca y verde..."
Desde luego no le hicimos ningún favor a esa melodía inspirada en un canto popular que los campesinos tatareaban durante la siega y que luego Blas Infante y José del Castillo Díaz transformaron en nuestro himno.
Desafinamos todo lo bien que pudimos.
Ese día se me quedó grabado, por lo festivo, porque aparcábamos las matemáticas y los sujetos y predicados, lanzándonos a pintar los muros encalados del patio con argumentos como el de la libertad, la paz y la solidaridad, valores que palpitaban en el corazón de cada Andaluz como nos enseñaban nuestros maestros.
Celebrábamos el día de nuestra tierra..."
El 28 de Febrero de se celebra el día de la tierra que acogió a una pareja de castellanos con un bebé de un año al que le quedaba mucho por aprender de esa lugar y sus gentes que les acogían. Andalucía. Hoy es su cumpleaños y uno se siente muy orgulloso de pertenecer a este vergel en que se crió. Celebrémoslo.

Si quieres leer más, pincha aquí.

martes, 11 de febrero de 2014

Confianza




"Este es un artículo que va dirigido especialmente a las chicas de mi pueblo, a las madres, a las solteras, a las adolescentes, a las abuelas, a las currantas, a las paradas y a las amas de casa. A la mujer en definitiva y a su futuro.
El tema parece que se ha escondido un poco en el fondo del armario, no sólo debido a las reacciones internacionales que han puesto a España de nuevo en la picota, trenes de la libertad aparte, sino porque el mismo PP ha decidido aparcarlo por ahora en la nevera, aunque no lo admitiría jamás.
La controvertida nueva ley del aborto promovida por el Alberto Ruiz Gallardón y su equipo, por casualidad todos del género masculino, han copado varias días las portadas.
Un viejo cuento: hombres decidiendo por mujeres..." 
Resulta que los hombres tenemos decidido seguir decidiendo por ellas. Un tutelaje que ya va siendo hora de dinamitar. Lo último es la inaudita ley del aborto y sobre eso es lo que versa el último artículo que Guadaíra Información me ha publicado. Pincha aquí si quieres leer más.

viernes, 7 de febrero de 2014

Cuando publicar sí vale algo.




Yo tuve el placer y el honor de asistir, intermitentemente, a un taller literario que impartió Jose Antonio Francés en la casa de cultura de nuestro pueblo. Dudo que se acuerde de mí, yo era demasiado ingrávido. Fui lector de su primera novela publicada si no tengo entendido mal, “El plan intrascendente”, de cuya lectura guardo un grato recuerdo. Estuve presente el día en que propuso “Infame turba” como apelativo para lo que a la postre se convertiría en una serie de medio gacetas, libritos de poemas donde muchos de mis vecinos vertieron sus versos y talentos.

Mi intermitencia me privó de aquello.

Y me he vuelto a reencontrar con él gracias al artículo de opinión que ha publicado Vísperas, revista digital en la que me enorgullezco colaborar.

Me he quedado estupefacto. Y con esa estupefacción pretendo debatir un poco sus ideas.

Su artículo, que os invito a leer porque está escrito con jugosa maestría, gira en torno a lo que denomina la “amenaza digital” que consiste en la ausencia de filtros profesionales a la hora de que los, tildémoslo de escritores amateurs, inunden la red con sus relatos, cuentos y novelas con la intención no sólo de ser leídos sino de obtener rédito económico de ello, generándose un inevitable proceso de degradación donde uno es incapaz de discernir el grano de la paja, en un infumable babel de infinitos autores de medio pelo que no saben ni construir un párrafo coherente. Francés adula el mecanismo, el sistema que salvaguardaba el canon literario, la literatura en definitiva que merecía ser publicada a pesar de los clamorosos fallos y servidumbres de mercado, como él mismo subraya. 

Yo en cambio creo que los clamorosos fallos, la servidumbre al mercado y todo el tejido de favores, influencias, gremialismo, lealtades, de las que adolece la Industria Editorial no son tan baladíes ni merecen ser apuntados tan la ligera. A muchos escritores, más a los nóveles, se las hacían pasar canutas e incluso Francés lo admite configurándolo casi como un rito iniciático imprescindible donde se pone a prueba la tenacidad y la resistencia al fracaso, virtudes que todo escritor maduro que se precie debería atesorar. Al final publicar es como correr una maratón, los que no llegan a la meta es que no tenían madera suficiente.

Claro que dentro de los límites de lo que llamamos Industrial Editorial hay desde grandes conglomerados que contribuyen a que un libro horripilantemente escrito como “Wicked: memorias de una bruja mala” no sólo sea un éxito de masas sino la gallina de los huevos de oro en su adaptación a la gran pantalla y al musical; así como pequeñas editoriales de calidad que no se rigen únicamente por los valores del mercado e intentan, casi siempre desde cierto ángulo ideológico, llevar a la imprenta obras con un valor intrínseco literario.

Cuando Francés los llama “profesionales” supongo que se referirá a especímenes tan contrapuestos como los que no publican ni una frase a no ser que un estudio de mercado les garantice una serie de ceros en sus cuentas corrientes, allende la calidad literaria, como a aquellos románticos que se empeñan en mostrar al mundo los párrafos de los que consideran genios incomprendidos a pesar incluso de pegarle bocados a sus propios bolsillos.
Sea como fuere, ambos extremos, tienen algo en común: la verticalidad. Son ellos quiénes deciden a quién y qué libros se pelean en las estanterías. Cuáles páginas son las que yo, como lector, voy a poder ojear en las dos horas en las que me abandono en una librería por el mero placer de descubrir tesoros entre mis manos.

A diferencia de Francés tengo en mucha mayor estima al lector. Creo que el lector leerá lo que le parezca bueno o entretenido o importante, lo que le llene a él en definitiva. Y generalmente se abstendrá o abandonará lo que considere rematadamente malo o lo que rematadamente le aburra. Y creo, además, en como a base de leer cada lector contribuye a afinar su propio gusto. Así como a nadie que no haya descubierto el placer de leer le aconsejaría empezar con “Rayuela”, menos aún estimo que alguien pueda tirarse toda su vida nutriéndose exclusivamente con las pésimas novelas de Robert Ludlum. Como gente hay para todo quizás algunos son capaces de saborear el “Ulises” de Joyce a la primera como conformarse décadas adictos a Corín Tellado, la curva de Gauss tiene extremos, pero la mayoría sobrevive en su abultada joroba.

Y en esa joroba donde la gente corriente hace sus vidas considero que la horizontalidad que trae pareja consigo la era digital es, más que una amenaza, una oportunidad. Y en la coexistencia de esa horizontalidad de la autopublicación en internet, más la verticalidad y sus filtros en busca de pepitas de oro -ya sean por su calidad literaria o por su potencial comercial- de la industria editorial, estimo que todos podemos salir ganando. Autores y lectores.

Es obvió que estamos en el gateo de una nueva era y como tal hay ciertas figuras que se tambalearán, incluso algunas desaparecerán, muchas se reinterpretarán y algún que otro nuevo rol veremos bajo el sol. Se corregirán abusos como el obtuso empecinamiento de vender casi al mismo precio el libro en soporte digital que en analógico, y digo obtuso porque algunas editoriales deberían buscar en su catálogos algún libro que estudie la fijación de precios y quizás descubran que ya no cuela vender una mercancía a los mismos euros cuando te estás ahorrando el grueso de los costes de producción y distribución; aún más cuando existen alternativas, ilícitas pero muy reales, de conseguir esa misma mercancía completamente gratis. El paradigma indudablemente se está transformando y si antes considerábamos que el escritor medio era un tipo que se pasaba el día escribiendo para vender de tanto en tanto una media de treinta mil ejemplares con los que pagar las facturas y seguir incluido en los círculos viciosos de presentaciones, festivales, firmas y actos donde lisonjear y ser lisonjeado, quizás pasemos ahora al profesor de instituto o al fontanero o al periodista que con algo de tino añadirá a sus emolumentos un extra, gente corriente que quizás se tomen años sabático para terminar esas historias que les han raptado.

Es una amenaza. Sí, lo es. En cierto modo, sobre todo para aquellos que de haber nacido cuando Gutenberg inventó la imprenta se hubieran consternado por la innegable pérdida de la artesanía de los copistas. En el fondo es una lucha de poder tal y como Nietzsche la entendería. Y del poder, incluso cuando su moneda es el conocimiento, cuesta desprenderse.

Es una oportunidad. También. Yo escribo. No me gusta catalogarme como escritor porque mis escritos no me han pagado todavía ni un café. Tengo escrúpulos. Y ahora mismo estoy enfrascado en una novela de ciencia ficción. También soy lector y observo que ahí fuera, en el mercado, hay muchos a los que envidio su talento literario, y con Francés me une el axioma de que sólo el trabajo duro me irá puliendo para parecerme algo a los que tanto admiro; pero también he tenido entre mis manos bazofia en papel reciclado que para mi desánimo copan muchas veces las listas de ventas. Para decirlo en plata, hay cientos que se ganan la vida placenteramente siendo mucho peor con la palabra que yo. Si termino la novela, ojalá, me pelearé, escribiré cartas, emails, buscaré certámenes y concursos, gastaré en teléfono y saliva, con la ilusión de que alguien confíe en mí, con la ilusión de pasar esos filtros. Pero si lo que me encuentro son puertas cerradas, despachos con colas zalameras, camarillas y demasiadas negativas, no siempre efectuadas en base a la falta de calidad de tu trabajo, se abre ante mí un nuevo abanico de posibilidades. Bienvenidas sean.

Que se me ofrezca la alternativa de la autopublicación sin por ello esquilmar mi bolsillo es cuanto menos un acicate más para seguir intentándolo. Quién sabe, quizás con suerte y un poco de promoción en las redes, blogs y social media; que lleva el mismo esfuerzo y tiempo que descollar la cabeza en los vetustos cafés, revistas y tertulias de antaño, me dé para pagar un vuelo barato y visitar Santa Sofía y el sumo placer de saber que quizás media docena o quinientos o tres mil tipos le han dado al click para leer la novela. Y puestos a ser como la lechera, quién te dice que no pondrá alguien los ojos en ti y te de la alternativa en ruedos de más altos vuelos. Y el cuento de la lechera, Francés, es ingenuo pero mucho más alentador que la amarga tristeza de condenar el fruto de tu trabajo a un cajón polvoriento porque un tipo o siete dicen que no vale la pena, que el mercado no está preparado para tus ideas o que la crisis impide derrochar crédito en nóveles.

Así que en ese maratón donde quizás llegue el día que me pueda pagar la cafeína con el teclear de mis dedos, las redes serán el respiro que me iré tomando de vez en cuando sin dejar de mirar de reojo la meta. Hace casi veinte años, cuando asistí intermitentemente a tus clases, aquello era sino imposible, si mucho más caro. Y en esos tiempos lo que tú empujaste y sirvió para alentar a muchos a guerrear con la poesía y que dentro de mi quizás candorosa filosofía tiene ya de por sí un valor incalculable, no difiere tanto de una web de relatos colectiva o un libro puesto con mimo en Amazon.

¿Por qué tanto miedo?

Uno sólo ventila si abre las ventanas.

La literatura, como la vida, mejor en manos de los que la aman; profesionales o no.   

jueves, 6 de febrero de 2014

Encima de un volcán.



El otro día fui a un volcán, aquí en Lanzarote, el Volcán del Cuervo. Cogí un coche y allí nos plantamos. Hacia un viento horrible. Pero llegar al volcán fue tan fácil como estudiar en la Universidad de Columbia. Allí donde estudió Obama y los dos presidentes Roosevelt, Pepe y Teo.

Parece ser que la universidad Neoyorkina está especializada en estadistas.

Yo estoy haciendo un curso titulado "The age of sustainable Development" o la era del desarrollo sostenible.

Por ahora he aprendido cosas tan interesantes como que sólo en el último siglo y medio tanto la población como la explotación de recursos ha crecido exponencialmente. Desde que el hombre es homo sapiens, osea, unos 150.000 años atrás, curiosamente los niveles se han mantenido siempre más o menos estables, evolucionando en una curva muy suave y progresiva. Los ingleses inventaron la máquina de vapor y se les metió en la chola lo de hacerse un imperio para mayor gloria de la Reina y ahí estamos ahora, con 7200 millones de habitantes en el planeta y exprimiéndolo como si una bola antiestres se tratase.

La famosa revolución industrial y un año importante: 1776. Adam Smith escribe "Sobre las riquezas de las naciones" y James Watt perfecciona el cacharro que se había sacado de la manga Newcomen para drenar explotaciones mineras.

Y resulta que este excesivo desarrollo demográfico es insostenible, más aún si cabe cuando los también vertiginosos desarrollos tecnológico y económico siguen estando mal repartidos.

El curso consta de catorce lecturas. El profesor que lo imparte da una clase a la cámara. El video está exquisitamente realizado. No voy a decir que es entretenido pero está bien hecho. Son en inglés, con subtítulos. Te lleva el tiempo que le dediques, mínimo un par de horas o tres a la semana.

Si lo terminas y apruebas te dan un certificado.

No creo que sea una revolución tan drástica como lo fue en su día la máquina de vapor, pero que se estén dando pinceladas en promover una educación de calidad, internacional, y gratuita; de arraigar la iniciativa seguro que se convertiría al menos en un pequeño hito en la historia.

Coursera es un puntazo.  Quién sabe si no es un volcán a punto de estallar.

Revoluciona. Edúcate.



lunes, 3 de febrero de 2014

Las cosas que aprendes teniendo un hijo.




Una de las cosas que he aprendido es que de la noche a la mañana puedes acabar tuerto. No quita que por un lado pueda ver cumplido el sueño infantil de requerir un parche, pareciéndome por fin a ese tipo duro, malote, que mi pubertad siempre quiso ser. Desde que vi los Goonies, Willy el Tuerto fue toda una inspiración estética.

Pero la verdad que es una putada.

Ya ves, jugando en la cama nada más despertar cuando tu niño más risueño está, y en esas que suelta un manotazo incontrolado y te mete el dedo en el ojo. Menos mal que le segué las uñitas un día antes. Al principio no le das mucha importancia, pero en eso que te vas a tomar una cervecita y todo se va un poco al traste porque tienes ahí un dolor constante, abrasador, que se acentúa de vez en cuando como si una aguja se te clavase en todo el glóbulo ocular. Suena así porque soy un exagerado.

Ahí vino la segunda enseñanza, si la primera era que en cualquier momento la vida te deja tuerto, la segunda es que con un hijo los planes siempre son relativos.

Porque lo que pensaba escribir es día, el rato agradable que pasásemos con mi hermana y cuñao que iríamos planeando sobre la marcha, el rato con mi esposa haciendo la cena, todo se fue al carajo porque a Lobo (como me gusta llamarlo), el pobre, le dio por mover la mano.

Pero todavía aprendí aún más cosas.

Porque fuimos al médico y nos atendió un doctor Palestino que me ha dado el trato más humano, a su manera, que he recibido nunca de la institución médica. Con cuidado, experiencia, profesionalidad y un chocante sentido de humor. De hecho después del contraste con el que localizó la herida y sin ni siquiera decirme el nombre técnico de mi dolencia, me puso una tirita en el ojo espetándome que me parezco a Moshe Dayán. Yo sin tener ni puta idea y mi hermana creyendo que eran unos dibujitos de cuando éramos niños, le pregunto que quién ese ese. Muy serio me pregunta por mi edad y cuando le contesto me reprocha con cariño que mis años debería conocerlo. Luego añade, guerra seis días, general judío, que invadió Palestina, cabrón joputa, mamón o algo así y mi hermana me mira todo extrañada. Éste es Moshé Dayán.

Luego mientras me recetaba unas gotas nos explica de qué manera quizás mi mujer que es Australiana y que necesita una especie de certificado internacional para poder conducir en España, que es un royo de papeleo sin sentido, podría quizás obtener una licencia para conducir por aquí.

No sólo aprendí que debiera conocer a un tal Moshé Dayán, general judío que para un médico palestino de Lanzarote era un mamón y de paso conocer la manera de lograr que le permitan conducir a mi mujer sino que también aprendí a valorar que, gracias a Dios, vivimos en el primer mundo. Porque la gilipollez esta que me ha pasado en el ojo, que se diagnostica de forma rápida y eficiente y que me va a tener esclavo una semana de unas gotitas que me han costado cuatro euros más o menos, en otro país, en otro mundo, me podría haber costado un ojo.

Así es, esta gilipolllez te pasa en Sudan y al final acabas en manos de un curandero con una cuchara, mechero y algo de whisky.

Así que el mamón de mi hijo también me hizo apreciar aún más médicos sin fronteras Lo que ahora me toca a mi enseñarle, luego ya él estará o no de acuerdo, es que las fronteras son una de las más prominentes entradas en el gran catálogo de gilipolleces y cagadas de la raza humana.

Porque las fronteras delimitan quién se echa unas gotitas y se cura el ojo y quién pierde su curro de rastreardor en los safaris de capullos blancos pijos porque se ha quedado tuerto.

Y esas son las cosas que el otro día aprendí gracias a mi hijo, fascinado por la maravillosa aventura en la que consiste ser padre.


domingo, 19 de enero de 2014

Por qué España va mal.


Es un título grandilocuente éste.



España va mal porque yo no me esperé a decirle al dueño de un coche azul, y a la media docena de vehículos que estaban mal aparcados en el parking gratuito del HiperDino -un supermercado de Tías, Lanzarote, Islas Canarias- que así por la vida no se puede ir. Que no puede llegar con tu carro y decir ahí lo aparco y el que llegue después que se joda, que aparca fuera y que le den por culo.

Que la desfachatez, la mezquindad, la falta de respeto, la ausencia de civismo y la estulticia es lo que nos convierte en un país estéril y sin esperanzas.

Pero lo que de verdad nos está hundiendo es el silencio, el mutismo, el mirar hacia otro lado, la estrategia de evitar el problema en vez de encararlo, y sobretodo un ejercicio titánico de autocrítica y de perdón.

Quizás este del coche azul tenía una coartada, me puedo imaginar media docena de ellas para justificar plausiblemente un aparcamiento así, perezoso, a la primera, con prisas y urgencia. La hipótesis de la excepción... pero cuando es medio parking el que alberga coches aparcados así a la ligera, la hipótesis de la excepción se convierte en la constatación de la podredumbre.

Porque quizás mañana yo diga, que carajo, me voy a comer la cabeza para meter mi carro entre las líneas, si nadie lo hace, no voy a ser yo el único tonto que gaste goma. Ese día estaré vencido, y habré entrado en el lado oscuro de la fuerza.

Siempre he estado preocupado por evitar que ese lado oscuro me atrapase. Pero es que eso ya no es suficiente. No lo es.

Ahora hay que enfrentarlo.

Hay que decir basta. Pero dejemos ya de mirar a los políticos, al Rajoy, al Zapatero y a la madre que los parió. Mirémonos al espejo y preguntemos al reflejo quiénes somos y cual es el puto motivo de nuestra existencia.

Es hora de ponerle la cara colorada a nuestros vecinos... empezando por nosotros mismos. Porque si no comenzamos ya a hacerlo esto se va a acabar convirtiendo en un asqueroso "sálvese quién pueda" y el monstruo del Leviatán se cernirá sobre nuestras cabezas.

Yo voy a preparar unos papelitos... media docena, para dejárselos en el limpiaparabrisas, con algo escrito:

¿Se ha preguntado alguna vez usted que gana con su falta de civismo?


viernes, 17 de enero de 2014

Carta abierta al grupo Lactalis



"Estimado grupo Lactalis.
 Tengo entendido que en 2010 desembolsó 630 millones de euros en la compra de la empresa Ebro Puleva, compañía que produce leche en una planta situada en mi pueblo, Alcalá de Guadaíra.
Recientemente han anunciado que se llevan la producción a la planta de Granada. Dejan a 70 trabajadores, parece ser que muchos de ellos mayores de cincuenta años, a merced de las prejubilaciones o la recolocación, en lo que ustedes llaman “voluntad” de mantener todo el empleo posible.
Yo cada vez comprendo menos el mundo en el que vivo, y con esa estupefacción me voy abriendo paso por la vida.
¿Por qué se van de mi pueblo?..."
Puleva se va de mi pueblo, una fábrica que en sus años buenos contaba con hasta doscientos trabajadores. Después de las espantadas de Gillette, Flex, Roca otro duro mazazo, prejubilaciones, traslados, paro, etc. Qué os voy a contar de ese drama. El Grupo Lactalis compró Puleva y les he enviado esta carta abierta, un acto quijotesco donde los haya. Más o menos vengo a decirles que aunque puedan tener sus razones para poner el cerrojo, esos cerrojos van a acabar por desmantelar el mundo. Mi pueblo lo sufre hoy, mañana será el tuyo; como dice el refranero, cuando veas las barbas del vecino cortar...  
Si quieres leerla entera pulsa aquí.

martes, 7 de enero de 2014

Feliz Reyes Magos!!!



"Un pueblo se mide, también, por los críos que corren por sus calles. ¿Van de la mano de los papas, o andan sueltos y en manadas? ¿Juegan en parques o en la calle? ¿Tiene bicis y monopatines y patinetes o son más de dos piedras y un balón? Yo prometería que se podría medir la salud de una ciudad por los decibelios del griterío de los niños. Todas esas estadísticas que silencian el latido de un pueblo en categorías difusas, inventadas para clasificar el nivel de vida, no valen para nada si las confrontas con el ruido de un barrio rebosando de críos por todos sus rincones.
Los niños son ruido que alimentan las ciudades, las calles, las casas... el mundo..."
En mi último artículo en Guadaíra Información hablo de los Reyes Magos, de los niños, del futuro, de la ley del aborto de Gallardón, de mi pueblo, del deterioro de la seguridad social y de mi tío Fede. Hay Castillos y dragones. Si quieres leerlo, pincha aquí.

martes, 31 de diciembre de 2013

5 minutos más...




No son cinco minutos lo que quedan para la cuenta atrás, como en la canción de Mecano, sino que son algunos más; pero en este blog nunca fuimos muy picajosos.

Este fue un año convulso. Es la primera vez que me moví de continente, aunque habiendo estado en las Canarias más de en una ocasión, técnicamente esa afirmación es falaz, lo que si es seguro que fue la primera que crucé el ecuador. Fue en Australia cuando casi que empezó mi 2014. Luego dejé de fumar, que tras veinte años no es moco de pavo, mi mujer se quedó preñada y personalizándolo, la preñé yo. Nos casamos. He dejado mi curro de los últimos casi cuatro años y una ciudad alucinante donde siempre me sentí como pez en el agua. Y a la mudanza de países se le ha sumado también que tengo un pequeño ser que depende completamente de mí, aunque ahora sobretodo lo haga de las tetas de su madre.

Un año movidito donde los haya. Que pena que no culminase con la lotería de Navidad.

Así el 2013 se ha ido volando. Y haciendo gala de una falta de originalidad glotona, porque si fuéramos originales en esta fecha publicaríamos un artículo sobre la dieta de los orangutanes de la isla de Borneo, no sólo es que vaya a hacer balance de los últimos 365 días, sino que voy en seguida a relatar mis propósitos de año nuevo.

Que son: terminar la novela con la que ando liado, que no es la que quería escribir, porque con esa en un acto de o humildad o cobardía, me di cuenta que mis habilidades no daban -aún- para ejecutar lo que tenía en mente. Bajar unos kilos y hacer una media maratón -que implica ponerse en forma-. Por lo menos ya no tengo que dejar de fumar, aunque sí mantenerme abstemio de nicotina. Ayudar a mi señora esposa a que aprenda la lengua predominante en la península ibérica y lanzar de una vez 4meridianos -que espero pronto descubráis qué es-, cocinar mucho y seguir poniendo adoquines en el camino de la felicidad. Pero sobretodo en el 2014, sobretodo, sobretodo, deseo convertirme en un buen padre.

¿Cuáles son los tuyos?

...

Pd: ah... y ojalá que España gane otra vez el Mundial!!!