sábado, 9 de mayo de 2015

Disquisiciones a tenor de unas elecciones en la tierra del té a las cinco.







Yo estaba tirando comandas antiguas en la papelera cuando María me cogió del brazo y miró fijamente. Con esa voz tan propia suya, entre severa y aleccionante me dijo: ...

María es Italiana, napolitana si concretamos, y gracias a ella se me ocurrió la idea de elaborar una singulares estadísticas sobre las elecciones que se estaban llevando a cabo en mi patria de acogida: El Reino Unido.

Como ya sabéis, supongo quizás, han ganado los Conservadores, el PP de aquí, dejando en entre dicho a los que elaboran estadísticas, esos Mortadelos de los números, que vaticinaron que o empataban o perdían por los pelos contra los laboristas -los sociatas guiris- y al final han ganado de goleada, sacando mayoría absoluta.

Y como a mi se me da muy bien hacer de Mortadelo, y ya tengo gafas de fábrica, la cosa es que en mi lugar de trabajo sobre un espectro de 15 encuestados, resulta que siete no tenían ni idea de lo que se estaba cocinando en el país en el que viven. Y de los ocho que si lo sabían me quedo con tres respuestas, Sergei, un croata italiano, me confesó que se enteró por google esa misma mañana, ya sabéis, el logotipo del buscador de buscadores que de vez en cuando cambia dependiendo del acontecimiento de rigor y que os he puesto ahí arriba, porque soy así de majo. Selene, una italiana lo supo porque vio mi perfil del Facebook donde más o menos venía a decir que en UK no podía votar porque su Reina no es mi Reina. Mi señora esposa sí que puede. Es curioso, lleva menos años en el país, y resulta que su derecho a permanecer en él le fue concedido cuando la tía loca me dio el "si, quiero" pero a la hora de votar, ella como Australiana de la Commonwealth y súbdita de su majestad Elisabeth II pues como que si que la permitieron poner su papeleta en la urna. Y por último Darío, un taiwanés de nombre impronunciable que tiene la cortesía de cambiárselo para hacernos la vida más fácil a sus compañeros, que se ha revelado como un fan de Cameron, el primer ministro descorcha botellas de felicidad, y que se me ha revelado como un entendedor del panorama político británico de primer orden.

En realidad, a expensas de Darío, la mayoría estaban poco interesado en las elecciones. Eran como Pei-Fen, otra taiwanesa que nos miraba entre asombrada y luego aburrida cuando Darío y yo discutíamos de política mientras el colocaba una gamba sobre un bloque de arroz y yo limpiaba una mesa en las que cuatro niñas pijas se habían transformado en pequeños cerditos durante lo que les ocupó su comida.

Es curioso como funciona el cerebro, estuve comentando con una cliente habitual, que suele venir todos los jueves y se toma un crispy chilli squid con un pino grillio si está contenta o con coca cola light si le entra mala conciencia, cómo tu materia gris selecciona lo que le interesa y simplemente ignora lo que no. Es imposible sustraerse al ruido mediático que cualquier elección que se precie produce, periódico, twiter, carteles, radio, televisión, internet, banners de publicidad en las páginas del internete, gente hablando en la calle, cartas que se agolpan en el buzón de tu casa. Pues tu cerebro, que es bastante más listo que tú, si sospecha que a ti te la flinfla o te la suda tres pueblos porque eres un Rumano hijo de Polacos que ha venido a cortar pescado porque tu sueño es montar el primer sushi bar en tu pueblo, pues te ahorra disgusto y simplemente ignora aquellos estímulos o signos que te informan de que en el país en el que cortas pescado se está decidiendo quién va a tomar las decisiones. Es lo mismo que pasa cuando de repente caes en algo en lo que nunca te habías fijado, para descubrir con asombro que te lo encuentras en todas partes. Siempre estuvo ahí, lo que ocurre es que tu cerebro hasta entonces no se le había puesto en las narices procesarlo.

Eso me lleva a pensar en lo que siempre he sospechado. Que la democracia cojea, cojea precisamente por ese lado. ¿A cuántos les interesa la política? ¿Cuándo sabemos que alguien es competente para votar? Por ejemplo Arthur, un polaco taco de güena gente, medio en broma medio en serio, me dijo - discutiendo con él sobre cómo diablos no podía saber que se estaban celebrando las elecciones- que a los "viejos" no se les debería dejar votar, que pa qué, si se van a morir y votar es sobre el futuro, sobre lo que pasará en el futuro y de qué manera vamos a afrontarlo y que a los viejos qué les importa ya, si ni siquiera se les levanta. Debido a nuestra, para mi lamento, gran diferencia de edad, no me atrevía a preguntarle quienes eran para él los "viejos".

Pero aparte chascarrillos, con la democracia yo he tenido siempre el mismo problema, y es que cómo pueden valer los votos todos iguales, como puede puede tener el mismo valor el voto de pongamos, una mujer de treinta años, pelirroja, informada, culta, activa políticamente, sensata y con mucho sentido común y ya puestos imaginar con dos buenas peras, con la de un tipo mal informado, impertinente, inculto y pasota que seguro que si la ve pasar por la calle la silba y le dice cualquier guarrada. Es un sin sentido, y estoy hasta el nabo que siempre cuando saco la conversación me estampen la fracesita que le atribuyen a Churchill, esa que dice algo así que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos. El taxista que me llevaba de vuelta a casa, un tipo de Dorchester si entendí bien, con el que estuve hablando de todas estas cosas, fue el que la saco a colación. No es la primera vez que lo hacen. Y a mi, que queréis que os diga, me sienta como un tiro, porque es como que te digan: oye, deja de calentarte la cabeza, que lo que es es lo que es y lo que hay lo que hay, y que mañana saldrá el sol por Antequera. Pues no coño, que sea el menos malos no quiere decir que no sea memorable, ¡carajo! Pero claro, a quién le importan mis calentones de cabeza.

Cambiándonos el uniforme, Arthur, el que no quiere dejarle votar a los viejos, parecía que se le había quedado algo ahí por decir, y de repente me suelta todo solemne: "La ilusión de la democracia, eso es lo que nos venden, una ilusión, como un truco de magia que nos cuelan -que nos la meten doblá, si me permiten la licencia poética de cosecha propia- cada cuatro años votamos, pero al final nada cambia, siempre son los mismos, y dentro de otros cuatro años igual". Yo creo que se estaba justificando por el tema de que no tenía ni puta idea de que había elecciones y el tocapelotas del Álvaro, entre sushi y sushi le iba preguntando a todo Cristo lo mismo

Total, que han ganado los Conservadores. Aquí tienen un sistema que me rió yo del nuestro. Si el ibérico está servido para hacer valer el bipartidismo ya el de UK ni te cuento. Aquí se divide el mapa electoral en circunscripciones, cada una se traduce en un escaño, uno sólo, el que gana, los demás votos corrían la misma suerte que aquellas comandas que yo estaba tirando a la papelera cuando María, la napolitana, me lo impidió cogiéndome muy seria del brazo. El tipo que va al parlamento a orar y oír, aplaudir y vociferar, que por cierto está obligado a pasar un día a la semana en su demarcación a oír las quejas de las abuelitas que piden dinero para equipar mejor a los bomberos que rescatan a sus gatitos de los tejados, es porque ha tenido la suerte de que en su demarcación le han votado a él. Hay seiscientas y pico demarcaciones y por lo tanto seiscientos y picos escaños así que si un partido saca sólo seiscientos y pico más votos que el otro, dividiéndolos uno en cada demarcación haciéndolo ganador, resultaría que el parlamento estaría formado por sólo políticos del mismo signo. Eso explica que el UKIP, ese partido que nos quiere echar a todos a patadas y que en los pubs se vuelva a prohibir la música, teniendo más o menos un 10% de los votos, casi cuatro millones de tipos del perfil del que antes hablábamos de decir guarradas a tías pelirrojas, haya sacado sólo un escaño.

De hecho lo del UKIP podría explicar la victoria arrolladora de los conservadores. Como hay que votar tácticamente, porque si votas verde, por ejemplo, en una circunscripción donde la cosa está entre laboristas y conservadores, sabes que tu voto literalmente no vale más que el papel del water con el que te suenas los mocos, o aquellas pobres comandas que yo estaba desechando, pues quizás tengas la tentación de votar laboristas, que no te molan, pero que los prefieres mil veces antes que a los conservadores. Pues los votantes del UKIP que se presumían incluso más, han preferido no restarle votos a los que de verdad tenían opciones de ganar, por miedo a que los de la rosa volvieran a formar gobierno y despilfarraran su dinero en cosas tan inútiles como un servicio sanitario universal. Eso o que Cameron les ha prometido que dentro de dos años hace un referéndum pa ver si nos quedamos en Europa. Espero que para ese si me dejen votar. Dentro de dos años quizás tenga que hacer las maletas

Más lecciones que he aprendido: Milliband, Clegg y Farage han renunciado, se las piran. La cagada del primero: dejar a los laboristas con el peor resultado desde que las gallinas no ponían huevos. La cagada del segundo: dilapidar cincuenta y tantos escaños que se han quedado en unos famélicos nueve por culpa de meterse en la cama con quién no debía. La cagada del tercero, el líder de los ultraderechistas del UKIP: ni siquiera ser capaz de ganarse el escaño por la circunscripción por la que se presentaba. Nada escandaloso si se compara con lo nuestro, no hay sobres bajo la mesa, ni sedes pagadas con dinero negro, ni "Luis, se fuerte", ni mordidas o comisiones millonarias, tramas corruptas o bolsos de Louis Buttom de por medio. Renuncian por lo que entienden ha sido un trabajo mal hecho, un fracaso ante su electorado. Sí, lo que oís. Yo todavía me estoy pellizcando, tengo el antebrazo ya con cardenales y todo porque por más que lo intento,  mi cerebro no atina a creérselo: se van porque simplemente no han hecho bien los deberes.

Otra cosa a resaltar cuando fui con mi mujer a votar, porque a mi me habían tachado de la lista, por mucho que yo les dije que yo le juraba allí mismo a su reina fidelidad, que total, a mi la barba de tres días de mi monarca no me mola, y prefiero a la tipa que es capaz de estar estampada en la taza de te en la que desayuno todas las mañanas, al final uno la toma como por alguien de la familia. Pero no coló. Así que le rogué a mi mujer que votara laborista, no por nada, porque los laboristas por lo pronto no se quieren largar de la UE, y porque decían que pensaban gastarse más en asistencia social y en guarderías. Teniendo en cuenta que aquí llevar al nene a la guardería cuesta 15 euros la ora, lo que hace un montante de unos 1500 o más al mes, pues no nos vendría mal a mi señora y a mi un Prime Minister que nos echara un cable con los gastos, porque lo que es ahora, ahorita mismo, no nos lo podemos ni siquiera permitir. Pues ahí que va la rubia dirigiéndose a la mesa y le dijo "jope, nos hemos olvidado tu pasaporte" Ella mira extrañada y sigue pa adelante. Le dice al de la mesa su nombre y donde vive y este le da la papeleta. Marca la casilla, la deposita y nos largamos. Si señor, ni DNI ni ostias, ni papas fritas. Aquí se fían de la peña, como cuando me fui a sacar el carnet de conducir.  Yo en esto estoy con mi colega el Búho, que me dejó una reflexión que lo copio del Facebook: "¿Y allí no se les da nunca el problema de que un desaprensivo se haga pasar por su vecino y lo deje sin votar a él??"

Pues, Búho, parece ser que no, que no tienen ese problema.

Bueno, y el día después de las elecciones, ósea ayer, en el curro, cuando detectaba que tenía ante mi una mesa de British les preguntaba: "¿Están ustedes hoy tristes o contentos?" para sondear un poco por donde iban los tiros en mi barrio y he de decir que los de Notting Hill que fueron al Itsu el Viernes después de las elecciones (por cierto, otra diferencia, se celebran en día laboral) son arrolladoramente tories.

Y así fueron las cosas, uno no sabe si la democracia es el sistema, si dentro de dos años le van a echar de su casa y de su país adoptivo, pero lo que si tuve ciertamente claro, porque allí estaba Maria para recordármelo, la napolitana, con su voz entre severa y aleccionante, era que estaba tirando las comandas en la papelera equivocada, que aquella era para el reciclaje del vidrio.

Yo la miré avergonzado, silbé distraído y pensé, "vaya bochorno, yo que decía que pensaba votar verde"


miércoles, 4 de marzo de 2015

A walkabout


Un walkabout es como se conoce al rito iniciático de los aborígenes Australianos. Más o menos consiste en tirarse unos meses en el desierto sin más compañía que la propia, dando paseos pa arriba y pa abajo. Cuando lo finalizas, te has convertido en un hombre.

Los Walkabouts son también una cadena de pubs australianos a la conquista del mundo. Suelen tener pantallas grandes donde retransmiten cualquier evento deportivo que pueda reunir a un puñado de gente a beber cerveza. Yo he acabado alguna vez intoxicado en alguno de ellos. Y recuerdo especialmente uno cerca de Cambrigde Circus, testigo de mis primeros pasos londinenses, cuyo edificio era una antigua Iglesia.

Este fue el primer viaje de muchos otros venideros de Orión a su tierra. Y ahí podéis juzgar por el video como se lo pasó el lobito!!!


A walk about!!! from calvanki on Vimeo.


martes, 13 de mayo de 2014

No te metas tu voto por el culo.




Yo siempre he votado en blanco y a pesar de las eternas discusiones con aquellos que me instaban a votar a cualquier partido porque el voto en blanco iba para la mayoría yo siempre les contestaba lo mismo: si con un ochenta por ciento de electorado ejerciendo su derecho, un cincuenta por ciento votara en blanco mandaríamos un mensaje arrollador. Era un clamor en el desierto por supuesto.

Sigo pensando lo mismo, pero en estas europeas voy a cambiar mi disciplina de voto. Voy por Equo, incrustados en la coalición #PrimaveraEuropea y el motivo es sencillo.

La tierra está hasta los cojones de nosotros.

Hace poco terminé un curso sobre desarrollo sostenible y resulta que en las décadas venideras, y hay que empezar a tomárselo en serio, tenemos por delante descomunales retos que decidirán nuestra propia supervivencia. No hay que ser alarmista, la tierra es como un barco con el cascarón duro que todavía puede afrontar varias tormentas con todos dentro, pero es que nos estamos tirando cañonazos a nosotros mismos. Y Equo me parece que es el partido que recoge con mayor seriedad y entusiasmo este titánico desafío en el que nos encontramos y que por supuesto, en el bipartidismo español, se pasa de puntillas.

Aquí se habla de otras cosas, de tirarse los tiestos unos a otros, de ocultar sus corruptelas, de premiar a los malnacidos que esquilman nuestra sociedad, de separatismos y por supuesto de las cifras del paro.

PP y PSOE tienen diferencia de talante y por supuesto yo soy más afín a un partido que acepta sin más el matrimonio homosexual y que no se mete en laberintos metafísicos sobre los derechos jurídicos de células que apenas se han formado o impiden al ciudadano de a pie, vulgar, poderse pagarse la justicia; pero detrás de esa capa de barniz ambos son la misma cosa. Serviciales garantes de la maquinaria que mueve al mundo. Esa maquinaria algunos los llaman capitalismos, otros neoliberalismo, mercados, etc.

Por ejemplo ninguno de los dos ha puesto en la palestra el Tratado de libre comercio UE-EEUU (que englobaría también Canadá y Méjico) que para que nos entendamos es un OTAN económica, donde las grandes corporaciones van a estar por encima de la soberanía de los estados. No sé tú, quizás esto lo veas como la medicina que necesitamos, yo me estoy por ahora enterando de que va el rollo; lo que me pica detrás de la oreja es que parece ser que nos la van a meter doblada -otra vez- y la inmensa mayoría de nosotros sin enterarnos, estemos de acuerdo o no. Y eso no es democracia.

Equo tienen grandes propuestas sobre el papel, parecen serios y abogan por el desarrollo sostenible. Y ahora que tenemos unas cantidades ingentes de paro, en la sostenibilidad está el negocio del futuro. En la tecnología y ciencia que desarrolle métodos más eficientes y responsables de la obtención y distribución de la energía, en la agricultura, en el tratamiento del agua y residuos, etc. Tarde o temprano, ojalá que no demasiado tarde, tendremos que invertir cantidades ingentes de capital y recursos en ponerle tiritas al planeta y crudamente asegurar nuestra supervivencia. Los ricachones y los que tienen el poder, la mayoría son tan obtusos que no son capaces de verlo, imaginando que los huracanes, tsunamis, la desglaciación, el CO2 atmosférico, los agujeros en la capa de ozono, la disminución de la biodiversidad, la acidificación de los océanos, la hambruna no va con ellos, que no les afectará en sus torres de marfil donde beben agua perrier mientras recuentan sus billonarios dividendos tal y como el tío Gilito se bañaba en sus piscinas de monedas de oro.

A ellos también les alcanzará, a todos. Y Europa es un lugar idóneo para poner en serio de una vez por todas estos desafíos en la agenda, porque si seguimos como ahora, sólo interesados en el beneficio y la rentabilidad a corto plazo a toda costa, el chiringuito va a estallar con nosotros dentro, estemos en paro o no, o trabajando de camareros en la costa que es para lo que vamos a dejar a España.

No sé quién político dijo que había que votar al honrado, incluso si ideológicamente no era de los nuestros. Bien, a las claras PP y PSOE no son honrados. No lo son. Démosle a partidos como EQUO la oportunidad de demostrar que sí lo son.

No te quedes en casa dándole de comer al gato, o te vayas a una barbacoa con los colegas, y por favor no le des tu papeleta a los mismos malparidos que no saben mirar más allá de sus corbatas. ¡Qué no hay ni fútbol coño! El 25 de Mayo tus vecinos, tu pueblo, tu país, Europa y sobretodo la tierra te necesitan (sí, así de cursi suena)

Vota.


martes, 22 de abril de 2014

Un tranvía llamado deseo.




"En España han quedado en los últimos años demasiados símbolos de esta era del despilfarro y el sinsentido, toda nuestra cartografía está inundada de espacios vacíos o en desuso. Obras faraónicas por otro lado, vaya que no son casetas de perros.

Tenemos hoteles a medio construir, urbanizaciones fantasmas que contribuyen al récord  de casi tres millones y medio de viviendas vacías, radiales que van a quedar para que las cabras pasten porque por allí apenas se ven coches y el colmo del esperpento con Huesca, Ciudad Real y Castellón en la cima, con flamantes aeropuertos para el aterrizaje de moscas..."

En el último artículo en Guadaíra Información reflexiono sobre la necesidad de un transporte público eficiente y los despropósitos políticos y empresariales que han hecho de España un país de obras faraónicas que a muy pocos bolsillos han ayudado. Si quieres leer más, pincha aquí

miércoles, 19 de marzo de 2014

Día del Padre




Parece ser que lo del día del padre en San José, padrastro de Jesús, fue idea de una maestra, y en los años cincuenta Galerías Preciados impulsó el concepto con anuncios en gacetillas y radio. De entonces hasta hoy, donde he recibido una felicitación digital en la que una foto recortada del careto de un servidor se le ha puesto a un rapero moviendo el esqueleto y una lamparita minúscula para que cuando a la noche me de por leer en la cama no toque demasiado los huevos

Sì, este año es mi primer día del padre. Llevo más o menos unos cuatro meses siéndolos. Y he de decir que esto es la ostia en verso.

Orión, al que veis en la foto, ha aprendido a sacar la lengua a su antojo, así que ahora se tira medio día con el trajín de lengua fuera, lengua dentro. Es un tópico decirlo, pero es que es tan verdad como una catedral: cada día aprendes algo nuevo. Tú y él.

Es increíble como te cambia la vida cuando un bichejo de no más de ocho quilos berrea porque ya pasa del carrito y prefiere ir en tus brazos, o de repente suelta una "shitstorm" que te hace gastar medio paquete de toallitas, o le da por robarte las llaves y metérsela en la boca o se cubre la cara con su pañuelo favorito porque eso le ayuda a dormir.

Y ahí estamos los dos, creciendo.

Hoy hacemos tour por la isla, que tenemos visita, y ya veremos con qué diablura nos sorprende.

Un saludo a ustedes, padres, por el aventura más bonita y difícil de todas.

Feliz día de San José.


viernes, 28 de febrero de 2014

Nuestro día.




"Nos sacaron a todos al patio. Sobraba pan al que untarle con ese elixir de la tierra y añadiéndole una pizca de azúcar invitábamos a nuestros golosos paladares. Al fin nos dispusimos en fila -supongo- y cantamos lo que habíamos estado practicando durante toda la semana:


"La bandera blanca y verde..."
Desde luego no le hicimos ningún favor a esa melodía inspirada en un canto popular que los campesinos tatareaban durante la siega y que luego Blas Infante y José del Castillo Díaz transformaron en nuestro himno.
Desafinamos todo lo bien que pudimos.
Ese día se me quedó grabado, por lo festivo, porque aparcábamos las matemáticas y los sujetos y predicados, lanzándonos a pintar los muros encalados del patio con argumentos como el de la libertad, la paz y la solidaridad, valores que palpitaban en el corazón de cada Andaluz como nos enseñaban nuestros maestros.
Celebrábamos el día de nuestra tierra..."
El 28 de Febrero de se celebra el día de la tierra que acogió a una pareja de castellanos con un bebé de un año al que le quedaba mucho por aprender de esa lugar y sus gentes que les acogían. Andalucía. Hoy es su cumpleaños y uno se siente muy orgulloso de pertenecer a este vergel en que se crió. Celebrémoslo.

Si quieres leer más, pincha aquí.

martes, 11 de febrero de 2014

Confianza




"Este es un artículo que va dirigido especialmente a las chicas de mi pueblo, a las madres, a las solteras, a las adolescentes, a las abuelas, a las currantas, a las paradas y a las amas de casa. A la mujer en definitiva y a su futuro.
El tema parece que se ha escondido un poco en el fondo del armario, no sólo debido a las reacciones internacionales que han puesto a España de nuevo en la picota, trenes de la libertad aparte, sino porque el mismo PP ha decidido aparcarlo por ahora en la nevera, aunque no lo admitiría jamás.
La controvertida nueva ley del aborto promovida por el Alberto Ruiz Gallardón y su equipo, por casualidad todos del género masculino, han copado varias días las portadas.
Un viejo cuento: hombres decidiendo por mujeres..." 
Resulta que los hombres tenemos decidido seguir decidiendo por ellas. Un tutelaje que ya va siendo hora de dinamitar. Lo último es la inaudita ley del aborto y sobre eso es lo que versa el último artículo que Guadaíra Información me ha publicado. Pincha aquí si quieres leer más.

viernes, 7 de febrero de 2014

Cuando publicar sí vale algo.




Yo tuve el placer y el honor de asistir, intermitentemente, a un taller literario que impartió Jose Antonio Francés en la casa de cultura de nuestro pueblo. Dudo que se acuerde de mí, yo era demasiado ingrávido. Fui lector de su primera novela publicada si no tengo entendido mal, “El plan intrascendente”, de cuya lectura guardo un grato recuerdo. Estuve presente el día en que propuso “Infame turba” como apelativo para lo que a la postre se convertiría en una serie de medio gacetas, libritos de poemas donde muchos de mis vecinos vertieron sus versos y talentos.

Mi intermitencia me privó de aquello.

Y me he vuelto a reencontrar con él gracias al artículo de opinión que ha publicado Vísperas, revista digital en la que me enorgullezco colaborar.

Me he quedado estupefacto. Y con esa estupefacción pretendo debatir un poco sus ideas.

Su artículo, que os invito a leer porque está escrito con jugosa maestría, gira en torno a lo que denomina la “amenaza digital” que consiste en la ausencia de filtros profesionales a la hora de que los, tildémoslo de escritores amateurs, inunden la red con sus relatos, cuentos y novelas con la intención no sólo de ser leídos sino de obtener rédito económico de ello, generándose un inevitable proceso de degradación donde uno es incapaz de discernir el grano de la paja, en un infumable babel de infinitos autores de medio pelo que no saben ni construir un párrafo coherente. Francés adula el mecanismo, el sistema que salvaguardaba el canon literario, la literatura en definitiva que merecía ser publicada a pesar de los clamorosos fallos y servidumbres de mercado, como él mismo subraya. 

Yo en cambio creo que los clamorosos fallos, la servidumbre al mercado y todo el tejido de favores, influencias, gremialismo, lealtades, de las que adolece la Industria Editorial no son tan baladíes ni merecen ser apuntados tan la ligera. A muchos escritores, más a los nóveles, se las hacían pasar canutas e incluso Francés lo admite configurándolo casi como un rito iniciático imprescindible donde se pone a prueba la tenacidad y la resistencia al fracaso, virtudes que todo escritor maduro que se precie debería atesorar. Al final publicar es como correr una maratón, los que no llegan a la meta es que no tenían madera suficiente.

Claro que dentro de los límites de lo que llamamos Industrial Editorial hay desde grandes conglomerados que contribuyen a que un libro horripilantemente escrito como “Wicked: memorias de una bruja mala” no sólo sea un éxito de masas sino la gallina de los huevos de oro en su adaptación a la gran pantalla y al musical; así como pequeñas editoriales de calidad que no se rigen únicamente por los valores del mercado e intentan, casi siempre desde cierto ángulo ideológico, llevar a la imprenta obras con un valor intrínseco literario.

Cuando Francés los llama “profesionales” supongo que se referirá a especímenes tan contrapuestos como los que no publican ni una frase a no ser que un estudio de mercado les garantice una serie de ceros en sus cuentas corrientes, allende la calidad literaria, como a aquellos románticos que se empeñan en mostrar al mundo los párrafos de los que consideran genios incomprendidos a pesar incluso de pegarle bocados a sus propios bolsillos.
Sea como fuere, ambos extremos, tienen algo en común: la verticalidad. Son ellos quiénes deciden a quién y qué libros se pelean en las estanterías. Cuáles páginas son las que yo, como lector, voy a poder ojear en las dos horas en las que me abandono en una librería por el mero placer de descubrir tesoros entre mis manos.

A diferencia de Francés tengo en mucha mayor estima al lector. Creo que el lector leerá lo que le parezca bueno o entretenido o importante, lo que le llene a él en definitiva. Y generalmente se abstendrá o abandonará lo que considere rematadamente malo o lo que rematadamente le aburra. Y creo, además, en como a base de leer cada lector contribuye a afinar su propio gusto. Así como a nadie que no haya descubierto el placer de leer le aconsejaría empezar con “Rayuela”, menos aún estimo que alguien pueda tirarse toda su vida nutriéndose exclusivamente con las pésimas novelas de Robert Ludlum. Como gente hay para todo quizás algunos son capaces de saborear el “Ulises” de Joyce a la primera como conformarse décadas adictos a Corín Tellado, la curva de Gauss tiene extremos, pero la mayoría sobrevive en su abultada joroba.

Y en esa joroba donde la gente corriente hace sus vidas considero que la horizontalidad que trae pareja consigo la era digital es, más que una amenaza, una oportunidad. Y en la coexistencia de esa horizontalidad de la autopublicación en internet, más la verticalidad y sus filtros en busca de pepitas de oro -ya sean por su calidad literaria o por su potencial comercial- de la industria editorial, estimo que todos podemos salir ganando. Autores y lectores.

Es obvió que estamos en el gateo de una nueva era y como tal hay ciertas figuras que se tambalearán, incluso algunas desaparecerán, muchas se reinterpretarán y algún que otro nuevo rol veremos bajo el sol. Se corregirán abusos como el obtuso empecinamiento de vender casi al mismo precio el libro en soporte digital que en analógico, y digo obtuso porque algunas editoriales deberían buscar en su catálogos algún libro que estudie la fijación de precios y quizás descubran que ya no cuela vender una mercancía a los mismos euros cuando te estás ahorrando el grueso de los costes de producción y distribución; aún más cuando existen alternativas, ilícitas pero muy reales, de conseguir esa misma mercancía completamente gratis. El paradigma indudablemente se está transformando y si antes considerábamos que el escritor medio era un tipo que se pasaba el día escribiendo para vender de tanto en tanto una media de treinta mil ejemplares con los que pagar las facturas y seguir incluido en los círculos viciosos de presentaciones, festivales, firmas y actos donde lisonjear y ser lisonjeado, quizás pasemos ahora al profesor de instituto o al fontanero o al periodista que con algo de tino añadirá a sus emolumentos un extra, gente corriente que quizás se tomen años sabático para terminar esas historias que les han raptado.

Es una amenaza. Sí, lo es. En cierto modo, sobre todo para aquellos que de haber nacido cuando Gutenberg inventó la imprenta se hubieran consternado por la innegable pérdida de la artesanía de los copistas. En el fondo es una lucha de poder tal y como Nietzsche la entendería. Y del poder, incluso cuando su moneda es el conocimiento, cuesta desprenderse.

Es una oportunidad. También. Yo escribo. No me gusta catalogarme como escritor porque mis escritos no me han pagado todavía ni un café. Tengo escrúpulos. Y ahora mismo estoy enfrascado en una novela de ciencia ficción. También soy lector y observo que ahí fuera, en el mercado, hay muchos a los que envidio su talento literario, y con Francés me une el axioma de que sólo el trabajo duro me irá puliendo para parecerme algo a los que tanto admiro; pero también he tenido entre mis manos bazofia en papel reciclado que para mi desánimo copan muchas veces las listas de ventas. Para decirlo en plata, hay cientos que se ganan la vida placenteramente siendo mucho peor con la palabra que yo. Si termino la novela, ojalá, me pelearé, escribiré cartas, emails, buscaré certámenes y concursos, gastaré en teléfono y saliva, con la ilusión de que alguien confíe en mí, con la ilusión de pasar esos filtros. Pero si lo que me encuentro son puertas cerradas, despachos con colas zalameras, camarillas y demasiadas negativas, no siempre efectuadas en base a la falta de calidad de tu trabajo, se abre ante mí un nuevo abanico de posibilidades. Bienvenidas sean.

Que se me ofrezca la alternativa de la autopublicación sin por ello esquilmar mi bolsillo es cuanto menos un acicate más para seguir intentándolo. Quién sabe, quizás con suerte y un poco de promoción en las redes, blogs y social media; que lleva el mismo esfuerzo y tiempo que descollar la cabeza en los vetustos cafés, revistas y tertulias de antaño, me dé para pagar un vuelo barato y visitar Santa Sofía y el sumo placer de saber que quizás media docena o quinientos o tres mil tipos le han dado al click para leer la novela. Y puestos a ser como la lechera, quién te dice que no pondrá alguien los ojos en ti y te de la alternativa en ruedos de más altos vuelos. Y el cuento de la lechera, Francés, es ingenuo pero mucho más alentador que la amarga tristeza de condenar el fruto de tu trabajo a un cajón polvoriento porque un tipo o siete dicen que no vale la pena, que el mercado no está preparado para tus ideas o que la crisis impide derrochar crédito en nóveles.

Así que en ese maratón donde quizás llegue el día que me pueda pagar la cafeína con el teclear de mis dedos, las redes serán el respiro que me iré tomando de vez en cuando sin dejar de mirar de reojo la meta. Hace casi veinte años, cuando asistí intermitentemente a tus clases, aquello era sino imposible, si mucho más caro. Y en esos tiempos lo que tú empujaste y sirvió para alentar a muchos a guerrear con la poesía y que dentro de mi quizás candorosa filosofía tiene ya de por sí un valor incalculable, no difiere tanto de una web de relatos colectiva o un libro puesto con mimo en Amazon.

¿Por qué tanto miedo?

Uno sólo ventila si abre las ventanas.

La literatura, como la vida, mejor en manos de los que la aman; profesionales o no.   

jueves, 6 de febrero de 2014

Encima de un volcán.



El otro día fui a un volcán, aquí en Lanzarote, el Volcán del Cuervo. Cogí un coche y allí nos plantamos. Hacia un viento horrible. Pero llegar al volcán fue tan fácil como estudiar en la Universidad de Columbia. Allí donde estudió Obama y los dos presidentes Roosevelt, Pepe y Teo.

Parece ser que la universidad Neoyorkina está especializada en estadistas.

Yo estoy haciendo un curso titulado "The age of sustainable Development" o la era del desarrollo sostenible.

Por ahora he aprendido cosas tan interesantes como que sólo en el último siglo y medio tanto la población como la explotación de recursos ha crecido exponencialmente. Desde que el hombre es homo sapiens, osea, unos 150.000 años atrás, curiosamente los niveles se han mantenido siempre más o menos estables, evolucionando en una curva muy suave y progresiva. Los ingleses inventaron la máquina de vapor y se les metió en la chola lo de hacerse un imperio para mayor gloria de la Reina y ahí estamos ahora, con 7200 millones de habitantes en el planeta y exprimiéndolo como si una bola antiestres se tratase.

La famosa revolución industrial y un año importante: 1776. Adam Smith escribe "Sobre las riquezas de las naciones" y James Watt perfecciona el cacharro que se había sacado de la manga Newcomen para drenar explotaciones mineras.

Y resulta que este excesivo desarrollo demográfico es insostenible, más aún si cabe cuando los también vertiginosos desarrollos tecnológico y económico siguen estando mal repartidos.

El curso consta de catorce lecturas. El profesor que lo imparte da una clase a la cámara. El video está exquisitamente realizado. No voy a decir que es entretenido pero está bien hecho. Son en inglés, con subtítulos. Te lleva el tiempo que le dediques, mínimo un par de horas o tres a la semana.

Si lo terminas y apruebas te dan un certificado.

No creo que sea una revolución tan drástica como lo fue en su día la máquina de vapor, pero que se estén dando pinceladas en promover una educación de calidad, internacional, y gratuita; de arraigar la iniciativa seguro que se convertiría al menos en un pequeño hito en la historia.

Coursera es un puntazo.  Quién sabe si no es un volcán a punto de estallar.

Revoluciona. Edúcate.



lunes, 3 de febrero de 2014

Las cosas que aprendes teniendo un hijo.




Una de las cosas que he aprendido es que de la noche a la mañana puedes acabar tuerto. No quita que por un lado pueda ver cumplido el sueño infantil de requerir un parche, pareciéndome por fin a ese tipo duro, malote, que mi pubertad siempre quiso ser. Desde que vi los Goonies, Willy el Tuerto fue toda una inspiración estética.

Pero la verdad que es una putada.

Ya ves, jugando en la cama nada más despertar cuando tu niño más risueño está, y en esas que suelta un manotazo incontrolado y te mete el dedo en el ojo. Menos mal que le segué las uñitas un día antes. Al principio no le das mucha importancia, pero en eso que te vas a tomar una cervecita y todo se va un poco al traste porque tienes ahí un dolor constante, abrasador, que se acentúa de vez en cuando como si una aguja se te clavase en todo el glóbulo ocular. Suena así porque soy un exagerado.

Ahí vino la segunda enseñanza, si la primera era que en cualquier momento la vida te deja tuerto, la segunda es que con un hijo los planes siempre son relativos.

Porque lo que pensaba escribir es día, el rato agradable que pasásemos con mi hermana y cuñao que iríamos planeando sobre la marcha, el rato con mi esposa haciendo la cena, todo se fue al carajo porque a Lobo (como me gusta llamarlo), el pobre, le dio por mover la mano.

Pero todavía aprendí aún más cosas.

Porque fuimos al médico y nos atendió un doctor Palestino que me ha dado el trato más humano, a su manera, que he recibido nunca de la institución médica. Con cuidado, experiencia, profesionalidad y un chocante sentido de humor. De hecho después del contraste con el que localizó la herida y sin ni siquiera decirme el nombre técnico de mi dolencia, me puso una tirita en el ojo espetándome que me parezco a Moshe Dayán. Yo sin tener ni puta idea y mi hermana creyendo que eran unos dibujitos de cuando éramos niños, le pregunto que quién ese ese. Muy serio me pregunta por mi edad y cuando le contesto me reprocha con cariño que mis años debería conocerlo. Luego añade, guerra seis días, general judío, que invadió Palestina, cabrón joputa, mamón o algo así y mi hermana me mira todo extrañada. Éste es Moshé Dayán.

Luego mientras me recetaba unas gotas nos explica de qué manera quizás mi mujer que es Australiana y que necesita una especie de certificado internacional para poder conducir en España, que es un royo de papeleo sin sentido, podría quizás obtener una licencia para conducir por aquí.

No sólo aprendí que debiera conocer a un tal Moshé Dayán, general judío que para un médico palestino de Lanzarote era un mamón y de paso conocer la manera de lograr que le permitan conducir a mi mujer sino que también aprendí a valorar que, gracias a Dios, vivimos en el primer mundo. Porque la gilipollez esta que me ha pasado en el ojo, que se diagnostica de forma rápida y eficiente y que me va a tener esclavo una semana de unas gotitas que me han costado cuatro euros más o menos, en otro país, en otro mundo, me podría haber costado un ojo.

Así es, esta gilipolllez te pasa en Sudan y al final acabas en manos de un curandero con una cuchara, mechero y algo de whisky.

Así que el mamón de mi hijo también me hizo apreciar aún más médicos sin fronteras Lo que ahora me toca a mi enseñarle, luego ya él estará o no de acuerdo, es que las fronteras son una de las más prominentes entradas en el gran catálogo de gilipolleces y cagadas de la raza humana.

Porque las fronteras delimitan quién se echa unas gotitas y se cura el ojo y quién pierde su curro de rastreardor en los safaris de capullos blancos pijos porque se ha quedado tuerto.

Y esas son las cosas que el otro día aprendí gracias a mi hijo, fascinado por la maravillosa aventura en la que consiste ser padre.